“Noche de perros”, “San Francisco y el lobo”, “Viernes 3 AM” completaron otro momento genial del espectáculo. Lebón sorprendió tocando unas tumbadoras en “En la vereda del sol” con todo su sentimiento en la voz, mientras que Aznar quedó solo en el escenario para interpretar “Dejame entrar”.
“Encuentro con el diablo”, “A cada hombre, a cada mujer”, “Esperando nacer” y “Mundo agradable”, con las luces de los celulares iluminando en el estadio. “Cuánto tiempo más llevará”, “No llores por mí, Argentina”, tuvieron la presencia de Juanito Moro, hijo de Oscar, en la batería. Pedro recordó que el invitado tiene el ADN de Serú Girán porque cuando estaban grabando el primer disco, en San Pablo, era un bebé y dormía en el estudio en una valija porque no tenían un moisés.
Luego llegó la parte final con las eternas “Peperina” y “Seminare”. La foto final, con los músicos posando junto al público como documento de una noche para celebrar las buenas canciones.
Un nuevo capítulo de un libro marcado por una de las bandas más importantes de la historia del rock y de la música popular. Este homenaje seguirá en Buenos Aires, en el Arena, el 22 de agosto, 12 y 20 de septiembre.