La grabación se difundió rápidamente por la televisión argentina y se convirtió en una de las imágenes más recordadas de la carrera del músico y de la historia del rock nacional.
Días después, Raquela logró comunicarse telefónicamente con Charly, quien le agradeció por haber captado aquel momento único. Aunque incluso lo invitó a visitarlo en Buenos Aires, el camarógrafo nunca aceptó la propuesta.
Más de dos décadas después, aquel registro casual sigue siendo un documento histórico de la música argentina y una de las postales más sorprendentes de la leyenda de Charly García.