Venegas reconoció que la palabra soledad ocupa un lugar insistente en el libro y la definió como un tema central de su vida. Dijo que durante mucho tiempo se le enseñó que querer estar sola era algo indeseable, cuando en realidad para ella el espacio propio siempre resultó necesario. “Nadie debería de querer estar solo, pero en realidad hay gente que sí queremos estar solos”, dijo la cantante. Añadió que antes ese tema le resultaba más conflictivo y que con el tiempo dejó de verlo como una falla para entenderlo como una forma posible de habitar la vida.
Esa revisión se enlaza, según planteó, con otros mandatos asociados a ser mujer: estar en pareja, formar una familia o encarnar un tipo de feminidad esperado por el entorno. Venegas sostuvo que le llevó muchos años quitarse de encima esas capas de inseguridad y aceptar que no era “la mujer que se esperaba” de ella. En varios pasajes de la conferencia, Venegas volvió sobre la intuición como una fuerza de orientación. Al mirar hacia su adolescencia, dijo que le sorprendió descubrir que una impulsividad que entonces parecía caótica en realidad apuntaba hacia algo, incluso cuando ella todavía no podía nombrarlo.
Ese registro se mantiene en el presente, también en su vida como madre. Con una hija de 15 años, la artista explicó que muchas situaciones ligadas a la adolescencia en Internet le resultan ajenas por experiencia, pero que igual necesita interpretar y acompañar desde una intuición que vuelve a las bases emocionales de esa etapa. La autora vinculó esa herramienta con decisiones anteriores de su vida, desde dejar Tijuana hasta construir una carrera en solitario. En esa lectura retrospectiva, el libro no ordena una biografía de éxitos sino una secuencia de impulsos, dudas y desplazamientos con los que intentó entender cómo se formó una vocación.