Al igual que los recitales del tour anterior, la banda se movió hacia un escenario más chico ubicado en la parte de atrás del campo general, para poder estar más cerca del público y de las plateas. Desde ahí, Chano y Bambi interpretaron “Vasos Vacíos” de Los Fabulosos Cadillacs porque recordaron el día que fueron juntos con su papá a ver la banda de Vicentico en el Estadio Obras.
Desde ese mismo escenario, el frontman se permitió viajar hacia su interior para recordar una de las primeras canciones que editaron. “La gira pasada tocamos ‘Chica biónica’ pero hay una anterior que yo hice cuando entendí que mi suerte era mala pero que en media hora podía cambiar todo. Y así fue, porque tengo una vida feliz con todos ustedes y el amor que me dan. Mis amigos y la familia, todo bien pero ustedes a mi me hacen muy bien y no la quiero caretear: me hacen una persona muy feliz”, expresó para cantar “Nací en primavera”.
Cuando volvieron al escenario principal, una voz en off anunciaba que se iniciaría un traslado hacia la “ciudad mágica”. “Este viaje hacia nuestro interior no terminará jamás”, se escuchó a lo que siguió la icónica sirena que antecede al hit “Ciudad Mágica”. Así, empezó un bloque que marcaba el final de la noche con “Hola mi vida”, “Mis noches de enero”, “Obsesionario en La mayor” y “El problema del amor”.
Otro punto que la banda mantuvo intacto -y que lo conserva desde hace más de una década- es su cierre inconfundible con “La melodía de Dios”. Para ese momento, Tan Biónica se entregó totalmente a su público y lo dio todo hasta los últimos segundos del show para cumplir con el objetivo que Chano planteó desde un principio: regalar una noche inolvidable que quedara marcada para siempre en los corazones de cada una de las personas del público. “Si hay alguien que estuvo presente esta noche, fue Dios”, dijo el músico totalmente agradecido por el encuentro épico con sus más de 40 mil fanáticos que se reunieron en Vélez.