La velada promete ser irrepetible: un ritual colectivo, una despedida amorosa y una celebración de décadas de música que marcaron generaciones. La presencia de Johansen agrega una capa extra de emoción a un concierto que ya se anticipa inolvidable.
Gilberto Gil se despide, Kevin Johansen abre la puerta… y Buenos Aires se prepara para una noche que quedará en la memoria de la música latinoamericana.