Sin embargo, Walsh agrega que el hecho de que una canción se quede en la cabeza de alguien no solamente depende de cómo suena o los recursos que utiliza, sino también de la conexión emocional que una persona puede generar con alguna de ellas. Por ejemplo, recuerdos particulares de la infancia o momentos significativos en la vida de alguien.
Finalmente, el teórico concluye que, si bien la repetición en bucle puede considerarse molesta en una canción, esta también puede ser beneficiosa para la memoria, diciendo: "Se ha implicado el bucle fonológico, el proceso de mantener algo en tu mente, como un bloc de notas mental, durante un cierto número de segundos. Entonces, hay redes en el cerebro que apoyan estas funciones de la música, la memoria, la atención, el mantener algo en tu cabeza y la memoria de trabajo.